Involución del Canon

La Audiencía Nacional, ha anulado la orden ministerial que aprobó el gobierno en 2008, la cual establece las tarifas y los dispositivos sobre los que se aplica el infame canon digital en concepto de compensación por copia privada.

Desde 2008 en España están sujetos al pago del canon digital, CDs, DVDs, memorias flash, discos duros, MP3s y teléfonos móviles con capacidad de reproducción, incluso en un momento se pretendio su extensión sobre conexiones a internet de banda ancha, aunque fue finalmente descartado. El caso de los discos duros es especialmente curioso, ya que pueden ser adquiridos en dos modalidades, maestro o esclavo, lo cual no tiene nada que ver con el modo de funcionamiento de los discos PATA. Los discos duros maestros (o de sistema), son aquellos que albergan el sistema operativo y los programas, quedando así excluidos del pago del canon y siendo imprescindible para su adquisición en tiendas de infomática como por ejemplo PCBox, el comprar junto al disco duro una placa base, microprocesador, módulo de memoría y tarjeta gráfica, es decir, los componentes clave de un ordenador completo. Los discos duros exclavos (o de datos) son aquellos que albergarán los datos del usuario, por lo que están sujetos al cobro del canon digital, el cual siguiendo con el ejemplo de PCBox, asciende a 12€.

Con el pago del canon, se pretende compensar a artistas, productores y distribuidores ante el derecho legítimo que tienen los particulares a realizar copias privadas de sus obras siempre que no haya ánimo de lucro, sin embargo este presenta varios defectos de base bastante graves:

  • Cobro Indiscriminado, que tiene lugar se haga o no copia privada de una obra y que se aplica sobre particulares, empresas, instituciones públicas, etc, de los cuales únicamente los particulares estarían legitimados a ejercer el derecho a la copia privada de las obras, por lo que en el resto de casos se pagaría una compensación por un derecho que no pueden ejercer.
  • Recurrente, ya que se paga en concepto de lo mismo en repetidas ocasiones, ya sea con CDs, DVDs, reproductores, grabadores, discos duros, tarjetas de memoria, etc.
  • Presunción de culpabilidad, ya que cuando adquieres un dispositivo o soporte, el cual es de tu propiedad, en lo que al uso del mismo se refiere, eres sospechoso de reproducir/almacenar obras con copyright hasta que se demuestre lo contrario, es decir, al comprar un disco duro estarás pagando 12€ aunque vayas a usarlo para almacenar documentos, proyectos, datos de comtabilidad de una empresa o incluso obras audiovisuales realizadas por uno mismo. La eliminación de la presunción de inocencía es algo que va contra los derechos fundamentales.
  • Opacidad y oscurantismo, en lo relativo al funcionamiento interno de las entidades de gestión, las cuales recaudan un impuesto que deriva en millones de euros cuyo destino y reparto final quedan poco claros.

Esta anulación de la norma de 2008, a raiz de la demanda de la asociación de internautas, debe estar intimamente relacionada con la sentencía por parte del tribunal de justicía de la unión europea el año pasado, que declaraba como inconstitucional el cobro del canon digital a empresas y entidades públicas que no tienen derecho a realizar copía privada de obras protegídas por derechos de autor. A la vista de que parte de lo recaudado por las entidades de gestión ha sido declarado ilegal, cabría esperar devoluciones masivas, sin embargo toda reclamación al respecto ha sido rechazada por la Audiencia Nacional.

A partir de ahora, al contrario de lo que se dijo en un principio, el canon no resultará anulado, sino que seguirá la normativa aprobada por el gobierno de Aznar en 2003, en el que el cobro del canon en concepto de copía privada se efectuará sobre CDs y DVDs, sin embargo estoy seguro de que esto no quedará así, basta la redacción de una ley Sinde 2.0 camuflada en el próximo “Service Pack” de la ley de economía sostenible, para eliminar el derecho de copia privada y perseguir a los usuarios, como ya se hace en otros paises como Francia e Inglaterra, algo que el gobierno dijo que no iba ha hacer, pero que ya sabemos que las palabras, sobre todo las de los políticos, se las lleva el viento.

Fuentes:

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